Intervención Rosaura Chinchilla Pensamiento Jurídico Feminista
Muy buenas noches

" Siempre llega el momento de toda idea ", nos anticipaba doña Yadira Calvo hace más de diez años cuando nos presentaba sus Líneas Torcidas del Derecho . Y a la idea que pensó esta revista le ha llegado, finalmente, su tiempo.

Fue una idea que nació espontánea y humilde en el 2001, cuando por televisión observábamos el vergonzoso contraste entre la apabullante condena internacional al régimen Talibán en Afganistán por la destrucción de los Budas gigantes y el revelador silencio que mantuvo la gran mayoría de las naciones ante el tratamiento que ¿se les daba? a las mujeres en dicho país.

En el contexto de la inversión de valores y principios que padecemos, una lectura (en otras posibles) de esos acontecimientos fue: para el mundo vale más un hombre de piedra que miles de mujeres de carne y hueso.

Ese mensaje se ha mantenido, años después en Irak, en Ciudad Juárez, en Guatemala y en Colombia lugares todos donde la violencia sistemática contra la mujer se ha convertido en bandera de guerra. Pero también es una realidad en Costa Rica donde ya contabilizamos decenas de muertes de mujeres por violencia intrafamiliar sin que, para ellas, el Derecho diera respuesta idónea y oportuna.

Ante estos eventos nos preguntamos ¿qué hemos hecho como juristas, hombres y mujeres costarricenses, por legarles a las nuevas generaciones un mundo menos violento y más equitativo? ¿cuánto hemos hecho avanzar la noria respecto de las vueltas que le dieran nuestras antecesoras en el reconocimiento y respeto de los derechos de todas y todos? ¿cuánto del legado marcado por doña Angela Acuña hemos continuado nosotras, con mejores condiciones que las que ella enfrentó?.

Las respuestas a esas interrogantes se hicieron, entonces, compromiso. Compromiso nuevo, alegremente contagioso y acicateado por el ya asumido por otras y otros que nos llevan bastante camino andado y que nos tiene hoy aquí para levantar nuestra voz y decir que el derecho no es solo -al decir de Novoa Monreal- un obstáculo para el cambio social sino que el mundo de lo jurídico (que a veces, soberbiamente, pretende bastarse a sí mismo y aislarse de la realidad) puede y debe constituirse en un instrumento de educación para la paz y para la construcción de una sociedad basada en la soli y en la sono-ridad, como lo han pregonado algunas feministas norteamericanas.

Por eso nació " Pensamiento Jurídico Feminista ", nombre que le ha dado miedo a algunos y algunas por considerarlo " demasiado ideológico " o " muy radical ."

Para quienes así piensan he de decirles que planteamiento ideológico tenemos, como cualquier otra revista que circule en el país pero dicha ideología tiene como norte el respeto por los derechos humanos de todas y todos por lo que, lejos de inspirar temor, ha de ser asumida con orgullo por respetar las diferencias de los seres humanos y propiciar la tolerancia.

Nuestra radicalidad solo reside (si ello fuera poco) en el compromiso asumido por quienes integramos los diferentes consejos en que se organizó la revista pues, a través de esta vía, aspiramos a cuestionar el derecho de la forma en que se sigue manifestando en la actualidad: compartimentalizado, sin diálogo constante con otras disciplinas o formas de conocimiento, descontextualizado del entramado sociopolítico y cultural, pretendidamente neutro, formal, rígido y mecánico.

Partiendo de estas bases, podremos pensar el mundo desde otros esquemas: más equitativos, más justos, carentes de cualquier manifestación de violencia y empapados de respeto por la dignidad humana.

No en vano -en este esfuerzo de apertura a otros saberes- quisimos, para la presentación de este primer número, darle preeminencia a literatas, dramaturgas, poetisas, pintoras y músicas. Todas ellas en apariencia ajenas al mundo de lo jurídico. Pero solo en apariencia porque todas esas manifestaciones artísticas se nutren, al igual que el Derecho, de realidad y ficción. Y para evidenciar las ficciones legales solo basta mencionar el principio de igualdad en un mundo en que las brechas sociales son cada vez más humillantes y la pobreza tiene rostro de mujer. O bien la presunción de conocimiento de la ley por todos/as cuando las tasas de analfabetismo son cada vez mayores en los pueblos latinoamericanos a los que nunca llegará la focalización de los programas económicos que propicia el capitalismo salvaje.

Ello explica nuestro lema Deconstruir el derecho, repensar el mundo pues lo jurídico requiere una revisión exhaustiva que involucra también (aunque no solo) los curricula de las facultades de derecho en donde, asombrosamente, la perspectiva de género se da -cuando se da- en un solo curso (optativo, además) a lo largo de la carrera cuando ha de ser un eje que atraviese la información de todos los cursos y la formación de todos los y todas las docentes. Por esta ruta ya Alda Facio y el programa Mujer, Justicia y Género de ILANUD han trazado invaluables derroteros.

Nuestra revista contará con secciones para dar a conocer la vida de mujeres, juristas o no, destacadas por su aporte al respeto y reconocimiento de los derechos de las humanas. Tendremos secciones de doctrina nacional y extranjera, la divulgación de proyectos legislativos que incidan en tales derechos, jurisprudencia comentada, divulgación de actividades académicas, etc.. Para este primer número hemos contado con el honor de poder divulgar las ideas de amigas panameñas y colombianas y esperamos que esa interacción latinoamericana sea cada vez más fecunda.

Se contará, asimismo, con una página electrónica en donde si bien, por razones obvias, no podrán ubicarse inmediatamente todos los materiales comprendidos en la revista impresa, sí permitirá tener mayor interacción con el público y respuestas más inmediatas y directas frente a los diferentes acontecimientos que afecten a las mujeres, como -por ejemplo- la variación en la legislación francesa para eliminar el patronímico como norma de identificación, lo que hemos incluido en nuestro foro para que se opine al respecto.

Dicha página (además de la información básica que se estima como ¿quiénes somos, ¿cómo contactarnos?, requisitos para publicar, sitios feministas en español recomendados, etc.) contiene un compendio de la legislación nacional e internacional que afecta a las mujeres (incluyendo las diferentes recomendaciones del Comité de la CEDAW), proyectos en trámite en la Asamblea Legislativa que inciden en nuestros derechos, un prontuario de la jurisprudencia costarricense con perspectiva de género o criticable por no tenerla, el inicio de lo que ha de ser una base de datos bibliográfica con perspectiva de género, etc., secciones todas que se irán ampliando paulatinamente.

Este proyecto hace bastante rato dejó de ser un anhelo individual para enriquecerse con los sueños de otras y otros. Entre ellos con los de las mujeres y hombres que integran nuestros diferentes consejos (editorial, consultivo, administrativo) quienes, sin pedir nada y hasta sin ahondar en mi, dijeron si y empezaron -o continuaron- trabajando, construyendo y soñando. Enumerarles sería un acto mínimo de justicia y visibilización pero razones de tiempo me lo impiden. No obstante solo quiero mencionar un nombre: Ligia Martín Salazar a cargo del área de la mujer en la Defensoría de los y las Habitantes y que forma parte de este proyecto. A ella le hacemos llegar nuestra gratitud por su colaboración, un afectuoso saludo y nuestro deseo por una pronta recuperación.

No podemos dejar de mencionar, tampoco, el aporte brindado por CONAMAJ, la Asociación costarricense de Juezas, la Secretaría de Género del Poder Judicial, la editorial Investigaciones Jurídicas S.A., el Colegio de Abogados y la Facultad de Derecho de la UCR, quienes coadyuvaron sus esfuerzos porque la revista impresa, la página electrónica y este acto cultural pudieran ser posible.

Solo quiero finalizar diciendo que el aporte que yo haya podido dar a este proyecto ha estado nutrido, en buena medida, por el apoyo moral y hasta logístico que me ha dado mi esposo Hans Leandro Carranza a quien le expreso mi gratitud.

Muchas gracias.