PRESENTACIÓN
Rosaura
Chinchilla Calderón
Nos complace presentar este segundo número de la Revista
Pensamiento Jurídico Feminista que, si bien es cierto,
sale ligeramente tarde respecto al tiraje semestral que nos
hemos propuesto, anticipa la sostenibilidad de este proyecto
que se hace realidad gracias al apoyo de todas aquellas personas
que tienen conciencia de que nuestro mundo será un lugar
más digno de ser habitado cuando todas aquellas diferencias
que la soberbia humana ha ido construyendo en torno a nosotros/as
mismos/as cedan ante el imperioso reconocimiento que nuestra
dignidad no está marcada por nuestro sexo, nacionalidad,
posición económica, preferencia sexual, etnia,
etc.
En particular, queremos resaltar el apoyo de
quienes, sin ninguna otra retribución que el ánimo
de sembrar semillas que han de fructificar en otras generaciones,
dedican buena parte de su tiempo a escribir, incentivar la publicación
de pensamientos, leer los artículos remitidos, buscar
material y, digno sea de mención, prestar su sello editorial
para que esta publicación sea posible y se difunda…nada
de lo cual es, en nuestra sociedad actual, económicamente
rentable.
Hemos querido ir variado, en cada número,
las diferentes secciones que componen la Revista y, en esa tesitura
presentamos ahora, además de la central sección
de “Doctrina” (en donde se recogen artículos
de académicas/os nacionales y extranjeras/os) y de las
“Actividades académicas feministas” a las
que puede tenerse acceso desde nuestro
medio (esta vez a través de aulas virtuales y un dinámico
y atractivo programa que implementa FLACSO), una sección
“Jurisprudencia comentada” en donde se transcriben
tanto el más reciente pronunciamiento del Registro Civil
que niega la inscripción del Partido Nueva Liga Feminista
(que es comentado, in extenso, de forma inmediata) como de uno
anterior, emitido por el Tribunal Supremo de Elecciones, en
donde se interpretan las normas electorales sobre participación
femenina de modo que disminuyan la discriminación real
que se estaba produciendo. Ambos pronunciamientos, evidentemente,
asumen posiciones ideológicas diversas, motivo por el
que su lectura conjunta permitirá evidenciar la amplitud
o limitación de sus planteamientos. Además, se
agrega la sección “Del Archivo” en donde,
sin necesidad de mayores comentarios que los textos mismos comparados
con la coyuntura actual que se vive en Costa Rica y el rol jugado
por las juezas penales, se reproduce el intercambio de opiniones
que sostuvieron la Magistrada Zarella Villanueva Monge y el
periodista Alvaro Fernández Escalante a propósito
de la incursión de la mujer en la judicatura penal. De
ello hace sólo trece años…
Los dos ejes temáticos sobre los que
gira este número aluden a la reconceptualización
del principio de igualdad más allá de la definición
liberal y la incidencia que esta variación conceptual
e ideológica tiene en la construcción de democracias
inclusivas, tolerantes y participativas en nuestros pueblos
latinoamericanos, tan lejanas a los planteamientos difundidos
por “la” globalización neoliberal que excluye
diariamente a amplios sectores poblacionales no sólo
de los bienes y servicios indispensables para su supervivencia
sino, inclusive, del concepto mismo de ser humano, categorizando
a las personas y ampliando, en beneficio de unos pocos, el concepto
de “enemigo”.
Esta definición temática no es
casual sino que obedece, por una parte, a un compromiso explícito
de brindar una perspectiva alternativa a la dominante y, por
otro lado pretende constituirse en una llamada de atención
contra algunos eventos particulares que se han dado en Costa
Rica que son síntomas peligrosos que deben combatirse.
Se alude, entre otros muchos temas, no sólo a la limitación
de la libre expresión de ideas en el seno de instituciones
llamadas a servir de ejemplo de pluralismo sino, también,
a la negación de la sola posibilidad de debatir y eventualmente
tomar acciones orientadas al ejercicio de los derechos sexuales
de las mujeres sin dejar de lado la adopción de “posiciones
políticamente correctas” a través de supuestas
inclusiones “de género” sin compromiso real
que las sustente y que terminan, como no de otro modo podría
ser, sirviendo de instrumento a los sectores dominantes al excluir
a las mujeres (un sector numéricamente mayoritario de
la población que ha dado luchas importantes por diversificar
la unidireccionalidad de los discursos) del ejercicio de su
derecho de participación política, trascendental
en este momento histórico.